FANV

La fibrilación auricular (FA) es una alteración del ritmo cardíaco común cuya prevalencia aumenta con la edad1. Esta arritmia sigue siendo una de las principales causas de ictus, insuficiencia cardíaca, muerte súbita y morbilidad cardiovascular en el mundo2. En la fibrilación se produce una activación auricular desorganizada, no hay coordinación en la sístole auricular y el llenado ventricular es inefectivo.

Clásicamente la FA se ha clasificado como valvular o no valvular3. Se habla de “FA valvular” para referirse a la arritmia consecuencia de una valvulopatía reumática, (generalmente estenosis mitral) o válvulas cardiacas mecánicas4. Por otro lado, la “FA no valvular’’ no implica ausencia de valvulopatía. Por ello, actualmente las guías han dejado de usar el término “FA no valvular” para referirse a la enfermedad subyacente específica, aunque reconocen que es necesario el estudio sistemático de las causas principales que desencadenan la FA para definir mejor sus distintos tipos2, 5.

 

 

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia más frecuente6 y también, por ello, la arritmia más diagnosticada  clínicamente, tanto en pacientes ambulatorios como hospitalizados. La prevalencia de FA depende de la población  estudiada pero aumenta claramente con la edad7 (la media de edad se sitúa entre 75 y 85 años)6,8 y en pacientes con hipertensión, insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria, valvulopatías, obesidad, diabetes mellitus o  enfermedad renal crónica9-15.

Se prevé que el número de pacientes con FA aumente significativamente en los próximos años2,16. Se estima que uno de  cada cuatro individuos de mediana edad desarrollará FA en EE.UU y Europa8,17,18, con lo que la prevalencia se situará  alrededor del 3% de los adultos mayores de 20 años19,20, con unos 120.000- 215.000 nuevos diagnósticos de FA al año  en la Unión Europea9,21,22.

En todos los grupos de edad se ha observado que la prevalencia de FA es superior en hombres que en mujeres y  también en los individuos caucásicos respecto a los afroamericanos23.

 

 

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Numerosas enfermedades cardiovasculares y situaciones vitales concomitantes aumentan el riesgo de aparición, recurrencia y complicaciones asociadas a la fibrilación auricular (FA)2.

La identificación de estas enfermedades es un factor importante para la prevención de la FA y de sus consecuencias. El  tratamiento de estas enfermedades y la corrección de los factores de riesgo modificables son fundamentales para el óptimo tratamiento de los pacientes con FA24, 25.

A continuación se indican algunas de las comorbilidades y situaciones asociadas a la FA4:

 

Hábitos

  • Tabaquismo26: El riesgo de padecer FA es mucho mayor si se es un fumador activo, aunque también  existe una relación con el historial de tabaquismo.
  • Consumo de alcohol27: se ha detectado una asociación independiente entre FA en que se ha detectado una asociación independiente con la FA son el excesivo consumo de alcohol (a partir de 15 bebidas semanales).
  • Ejercicio intenso habitual28 (más de 5-7 días por semana).

 

Edad avanzada29

Existe un incremento progresivo con la edad, evidente a partir de los 60 años. Diversos estudios de prevalencia,  concluyen que la FA aumenta bruscamente con la edad, afectando aproximadamente al 2% de la población general, el 5,5% de ésta es ≥ 65 años y el 15% es ≥ 85 años17,30.

 

Insuficiencia cardíaca29

Está presente en muchos pacientes con FA31-33 y ambas enfermedades comparten factores de riesgo similares, y se pueden causar y exacerbar la una a la otra mediante distintos mecanismos. En los principales ensayos de insuficiencia cardíaca, la prevalencia de fibrilación auricular en pacientes con insuficiencia cardíaca oscila entre 13% y 27%34.

 

Hipertensión arterial29:

Es un factor de riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) y puede llevar a la FA recurrente.

 

Infarto de miocardio35

Es un factor de riesgo establecido para la FA, desde un 6% a un 21 % de los pacientes con infarto de miocardio presentan FA.

 

Valvulopatías36

Aproximadamente el 30% de los pacientes con FA presenta alguna valvulopatía37-40, las cuales aumentan el riesgo de ACV de los pacientes con FA41.

 

Diabetes Mellitus29

Es un factor de riesgo de ACV y otras complicaciones de la FA. La diabetes mellitus tipo 2 confiere aproximadamente un 40% más de riesgo de desarrollar FA en comparación con las personas que no tienen42. Hay estudios que demuestran que la prevalencia de FA es significativamente mayor en pacientes con diabetes43. Hombres y mujeres con diabetes tienen un riesgo mayor de FA, concretamente un 40 % y un 60 % respectivamente34.

 

Obesidad29, 44

Aumenta el riesgo de FA45-48 de forma progresiva según el índice de masa corporal (IMC)45, 47-49. Existen datos que sugieren que una reducción de peso intensiva tiene efectos positivos en pacientes obesos con FA24, 25, 50. Un metanálisis de 5 estudios concluyó que la obesidad confiere un 49 % de incremento del riesgo de desarrollar FA34.

 

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC),apnea obstructiva del sueño (AOS) y otras enfermedades respiratorias51, 52:

Principalmente cuando el FEV1 es inferior al 60%, ya que la tasa de incidencia de fibrólisis auricular se asocia inversamente con el volumen espiratorio forzado en un segundo (FEV1)53, 54.

 

Hipotiroidismo e hipertiroidismo

Tanto el subclínico como el manifiesto55, 56.

 

Enfermedad renal crónica (ERC)57

La FA está presente en un 15-20% de los pacientes con ERC58.

 

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El diagnóstico de la fibrilación auricular (FA) requiere un electrocardiograma (ECG). Es diagnóstico de FA si en este ECG se registra, durante al menos 30 segundos, un patrón con intervalos R-R totalmente irregulares y ondas P indistinguibles o no definidas2.

Los pacientes con FA pueden ser sintomáticos o asintomáticos (FA silente)2. Muchos pacientes pueden tener ambos tipos  de episodios de FA59-62. La FA silente no detectada es muy común61, 63 y tiene consecuencias graves como puede  ser el accidente cerebrovascular o la muerte64-66.

Se recomienda realizar un cribado de FA en pacientes2:

  • mayores de 65 años, mediante una palpación del pulso o ECG.
  • con ictus o accidente isquémico transitorio (AIT), mediante un ECG a corto plazo seguido de una monitorización con ECG continua durante al menos 72 horas.

Dependiendo de cómo se presente, de la duración y de si termina espontáneamente, la FA se clasifica del siguiente modo2:

  • FA diagnosticada por primera vez: FA que no se ha diagnosticado anteriormente, independientemente de la duración de la arritmia o la presencia y gravedad de los síntomas relacionados con la FA.
  • FA paroxística: La arritmia es autolimitada. En la mayoría de los casos esto sucede dentro de las primeras 48 h, pero en ocasiones puede prolongarse hasta 7 días. Los episodios de FA que se cardiovierten dentro de los primeros 7 días también se consideran FA paroxística.
  • FA persistente: FA que dura más de 7 días, incluidos los episodios que se terminan por cardioversión farmacológica o eléctrica después de 7 o más días
  • FA persistente de larga duración: a FA continua que dura 1 año o más, tras el cual se decide adoptar una estrategia de control del ritmo.
  • FA permanente: FA aceptada por paciente y médico. Por lo que, no se adoptan intervenciones para el control del ritmo cardiaco. Si se hiciera, sería reclasificada como FA persistente de larga duración.

Respecto a las manifestaciones clínicas, mientras que un 25-40% de los pacientes con FA no tienen síntomas o estos son leves, un porcentaje considerable (15-30%) refiere síntomas graves o discapacitantes67, 68. Entre estos síntomas se incluye letargo, palpitaciones, disnea, opresión torácica, trastornos del sueño y estrés psicosocial69-73. La escala modificada de la EHRA se debe emplear para guiar el tratamiento orientado por los síntomas y para elaborar un perfil longitudinal de los pacientes2.

 

 

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El tratamiento de la fibrilación auricular (FA) incluye4:

  • Tratamientos con un impacto pronóstico (anticoagulación y tratamiento de enfermedades CV) y
  • Tratamientos que proporcionan fundamentalmente alivio de los síntomas (control de la frecuencia y del ritmo cardiaco).

Es necesario un adecuado manejo tanto en la fase inicial como a medio y largo plazo2, 74.

Son recomendables una serie de medidas generales en el tratamiento de la FA:

  • Proporcionar información y educación adaptada al paciente en todas las fases del manejo de la FA para aumentar su motivación a cumplir el tratamiento.
  • Considerar un proceso de decisiones compartidas con el paciente que lleven a promover el autocuidado.
  • Promover cambios en el estilo de vida en los pacientes que lo requieran con el fin de incrementar la eficacia del tratamiento.
  • Tratar adecuadamente las enfermedades cardiovasculares subyacentes y reducir otros factores de riesgo hemorrágico modificables en pacientes que reciban anticoagulación oral.

 

Tratamiento para la prevención del accidente cerebrovascular en los pacientes con FA

La prevención del accidente cerebrovascular (ACV) es la prevención fundamental a realizar en pacientes con FA.

Recomendaciones para la prevención del ACV2:

  • Se recomienda el empleo de la escala CHA2DS2-VASc para predecir este riesgo de ACV. En pacientes con FA, se recomienda el uso de anticoagulantes con valores CHA2DS2-VASc ≥ 2 puntos en hombres y ≥ 3 puntos en mujeres.
  • En caso de que esté indicada la anticoagulación oral, se debe considerar el uso de escalas de riesgo hemorrágico para identificar los factores modificables de riesgo de sangrado mayor.
  • Cuando se inicia la anticoagulación oral de un paciente con FA candidato a tratamiento con ACOD (anticoagulantes orales de acción directa no dependientes de la vitamina K: apixaban, dabigatrán, edoxabán o rivaroxaban), estos son preferibles a un antagonista de la vitamina K (AVK).
  • Se recomienda el tratamiento con ACOD, en lugar de AVK o ácido acetilsalicílico (AAS), para los pacientes con FA y ACV previo.
  • Cuando los pacientes reciben tratamiento con AVK se debe mantener lo más alto posible el tiempo en rango terapéutico (TRT) y monitorizarlo regularmente.
  • Considerar cambiar el tratamiento con AVK a un ACOD en pacientes con un inadecuado control del TRT a pesar de una buena adherencia al tratamiento o si lo prefiere el paciente, siempre que no haya contraindicaciones.
  • No usar antiagregantes para la prevención de ACV en la FA.

 

Tratamiento para el control de la frecuencia cardiaca y el ritmo en la FA

El control de la frecuencia es una parte integral del tratamiento de los pacientes con FA y, normalmente, es suficiente para mejorar los síntomas relacionados con ella. El control de la frecuencia cardiaca a corto y largo plazo se puede lograr con tratamiento farmacológico. Algunos fármacos antiarrítmicos también tienen un efecto limitador de la frecuencia, pero solo deben emplearse en pacientes que necesitan tratamiento para el control del ritmo cardiaco. Por el momento, el tratamiento para el control del ritmo está indicado para mejorar los síntomas de los pacientes con FA que siguen sintomáticos pese a recibir un tratamiento adecuado para el control de la frecuencia cardiaca.

No debe emplearse el tratamiento para el control del ritmo en pacientes asintomáticos con FA o con FA permanente2.

 

 

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Última actualización 21/05/2020